Recursos

Juego de rol del ascensor: cómo jugarlo en pareja

Dos personas que se cruzan desde hace meses sin hablarse, un ascensor (o elevador, como prefieran llamarlo) que se detiene entre dos pisos y un técnico que no llegará hasta dentro de una hora. La tensión que venía acumulándose ya no tiene adónde ir. Es un escenario compacto, de un solo lugar y sin utilería, que se puede improvisar en un pasillo.

La guía incluye los dos papeles, cómo montar un espacio reducido, tres intensidades, frases para romper el hielo, giros secretos y preguntas para después.

Se juega entre personas adultas, y solo si los dos quieren. Antes de apagar la luz, hablen de la intensidad y de la frase que detiene todo.

¿Les da curiosidad saber si a su pareja también le atrae este escenario? Respondan cada quien en privado con la app Yes · No · Maybe: solo verán los escenarios que les gustan a los dos.

Por qué funciona este escenario

Un ascensor detenido quita las excusas. No hay a dónde ir, no hay nadie mirando, no hay reunión a la que llegar. Todo lo que se evitaba decir de pronto tiene tiempo y espacio.

También es un escenario de oscuridad y cercanía, dos ingredientes que hacen mucho trabajo con muy poco esfuerzo. Sin la vista, el oído y el tacto se vuelven protagonistas, y la sensación de que alguien podría oírlos añade un picor que ninguna decoración conseguiría.

Los dos roles

Llamémoslos A y B. Elijan quién es quién y, si les gusta, inviertan después.

  • A, la persona segura de sí misma: aprovechar esta hora robada para decir, por fin, lo que piensa desde hace meses.
  • B, la persona reservada: mantener la compostura hasta que ya no se pueda.

La gracia está en que A avanza y B resiste con elegancia. Cuando B deje de resistir, la escena habrá encontrado su momento.

El decorado y los accesorios

Un espacio pequeño: un clóset amplio, un baño, un tramo de pasillo. La luz apagada y, como única fuente, la linterna de un teléfono. Para entrar en el papel:

  • una credencial de la empresa;
  • ropa de oficina;
  • un portafolio o maletín;
  • un teléfono «sin señal».

Lo más importante es el sonido: si pueden, dejen una música lejana de fondo, como la que se oye en un edificio vacío.

Tres niveles de intensidad

Antes de entrar al «ascensor», acuerden hasta dónde puede llegar la noche.

Suave

Hablan, se confiesan cosas y se acercan en la oscuridad. Quizá un beso.

Juguetona

Las manos se buscan y la ropa de oficina se arruga. Hay que cuidar el ruido, porque en el edificio podría haber alguien.

Intensa

Sin freno alguno, con la espalda contra la pared. Pero el ascensor puede arrancar en cualquier momento. Este nivel necesita un sí claro de ambos antes de apagar la luz.

¿Están los dos de acuerdo?

Proponer un juego que implica oscuridad y espacios cerrados pide cuidado: a algunas personas les encanta y a otras les agobia, y es difícil saberlo sin preguntar. Pero preguntar en frío, cara a cara, no siempre invita a la sinceridad.

En Yes · No · Maybe responden cada quien por su lado, en privado: sí, no o quizás. Solo aparecen los escenarios que les atraen a los dos. Nadie ve un no y nadie debe justificarse. El pack Roleplay reúne 45 escenarios para recorrer antes de elegir el de la noche.

Descubran qué escenarios les atraen a los dos

El pack Roleplay de la app Yes · No · Maybe (iPhone y Android) les pide responder en privado. Ustedes solo ven los escenarios en común y luego deciden quién interpreta cada rol. Es una compra única premium, y su pareja lo aprovecha sin comprar nada.

Descárgalo en el App StoreDescargar en Google Play

La palabra para salir del juego

En la oscuridad, una señal verbal clara es esencial. En este escenario viene sola: «El ascensor arranca.» Se enciende la luz y se frena todo. Es una frase que cualquiera de los dos puede decir sin dar explicaciones.

Para saber cómo elegir y usar una palabra de salida, lean la guía sobre la palabra de seguridad en un juego de rol.

Para arrancar: las frases

Frase de apertura (B): «No, no, no… ¿Nos quedamos atrapados?»

Frases de A, la persona segura

  • «Llevamos seis meses saludándonos. Podemos pasar a otra cosa.»
  • «¿Le tienes miedo a la oscuridad o a mí?»
  • «Nadie sabrá jamás lo que pasó aquí.»

Frases de B, la persona reservada

  • «No deberíamos. Nos vemos el lunes en la junta.»
  • «¿Siempre has olido tan bien?»
  • «Si alguien nos oye…»

Pueden arrancar susurrando, que ya crea ambiente.

Tres giros secretos

Cada quien elige uno sin decírselo:

  • B detuvo el ascensor a propósito.
  • A deja la empresa el viernes.
  • Hay una cámara en el ascensor. Quizá funciona.

Para subir la tensión: A apaga la linterna del teléfono. Todo se hace al tacto.

Después de la escena: conversarlo

Cuando se encienda la luz, regresen despacio a la casa. Pueden hablar de estas tres cosas:

  • La oscuridad y el espacio reducido, ¿los excitó o los agobió?
  • El riesgo de que alguien los oyera, ¿quieren llevarlo más lejos?
  • ¿Y si lo retoman un lunes por la mañana, en la máquina de café?

Si quieren una guía para esa conversación, está después de un juego de rol: balance y vuelta a la calma.

Para repetirlo de otra forma: la fotocopiadora, el archivo, el estacionamiento subterráneo. La misma tensión, otro lugar.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta apagar la luz del todo?

No. Una lámpara tapada con una tela, o la linterna del teléfono mirando al suelo, ya cambia el ambiente. Quien se sienta más cómodo con algo de luz puede pedirla.

¿Y si alguien siente claustrofobia?

Elijan un espacio amplio, dejen la puerta entreabierta o juéguenlo en un pasillo. El «ascensor» es una idea, no un lugar físico.

¿Hace falta que estén solos en casa?

Es más fácil si sí, sobre todo en el nivel intenso, donde el ruido forma parte del juego. Si no, quédense en el nivel suave y hablen bajito.

Escenarios vecinos