Juego de rol de jefe y asistente: cómo jugarlo en pareja
Son las nueve de la noche y el piso está vacío. Queda un expediente urgente por cerrar, un ascenso que se decide mañana y una puerta que alguien acaba de cerrar con llave. Quien manda tiene el poder, y quien asiste tiene todo lo necesario para que se le olvide. Es un clásico de oficina que funciona muy bien en casa, porque casi nadie necesita explicación para entender las reglas.
Aquí van los roles, el decorado, tres intensidades, frases de arranque, giros secretos y preguntas para después. Elijan lo que les sirva.
Es un juego entre adultos, y los dos tienen que tener ganas. Definan antes la intensidad y la frase que lo detiene todo.
¿Quieren saber si a su pareja le atrae esta escena antes de proponerla? Respondan cada quien en privado con la app Yes · No · Maybe: solo aparece lo que les gusta a ambos.
Por qué funciona este escenario
La oficina nos ha dado un repertorio enorme de gestos con doble lectura: el «pase a mi despacho», la mirada que se alarga sobre el monitor, la distancia profesional que ambos fingen respetar. Aquí esos gestos se usan a propósito.
Además, el escenario trabaja con una desigualdad que se negocia. El poder no está fijo: la persona jefa lo tiene en el papel, pero la persona asistente tiene sus propios argumentos. Esa diferencia de posiciones se convierte en combustible, y puede cambiar de manos varias veces en una misma noche.
Los dos roles
Sean A y B, y decidan quién se queda con cada papel. Después de una vuelta pueden invertir la jerarquía.
- A, quien dirige: terminar el expediente y mantener la distancia con su asistente, como exige su posición.
- B, quien asiste: conseguir el ascenso y demostrar que es indispensable.
El decorado y los accesorios
Con un escritorio, una silla, una computadora y una sola lámpara encendida, el ambiente está hecho. Para ir más lejos:
- camisa, corbata o traje sastre;
- lentes;
- carpetas y papeles esparcidos;
- una pluma que se muerde mientras se piensa.
Si pueden, apaguen las luces del resto de la casa y dejen solo la lámpara del escritorio. Una oficina fuera de horario es más creíble en penumbra.
Tres niveles de intensidad
Escojan juntos el nivel de esta noche. Siempre se puede subir o bajar.
Suave
Una reunión que se alarga, miradas que duran de más y una proximidad inusual frente a la pantalla. Se rozan, nada más.
Juguetona
El expediente cae al suelo, la corbata se afloja, la falda o la camisa suben un poco. «Cierre la puerta.»
Intensa
Sobre el escritorio, todo lo que estorba termina en el suelo. El ascenso se negocia cuerpo a cuerpo. Para este nivel, el sí de ambos debe estar dicho y claro antes de empezar.
¿Están los dos de acuerdo?
Proponer un juego con jerarquía tiene su matiz: a veces una persona teme que la otra tome en serio el papel de mando, o que el juego revele algo de la relación laboral real. Preguntarlo en voz alta en medio de la cena puede quedar raro.
Yes · No · Maybe evita ese trago. Cada quien responde en privado a cada escenario (sí, no o quizás) y la app muestra únicamente los que les atraen a los dos. Si hay un quizás, abre la puerta a hablarlo sin presión. El pack Roleplay reúne 45 escenarios para recorrer a su ritmo.
Elijan sus escenarios sin tener que pedirlo en voz alta
El pack Roleplay de la app Yes · No · Maybe (iPhone y Android) les hace responder en privado. Solo ven los escenarios en común y después deciden quién interpreta cada rol. Es una compra única premium, y su pareja lo aprovecha sin comprar nada.
La palabra para salir del juego
En un juego donde una persona manda, es importante que la otra tenga una salida que no dependa del personaje. Para este escenario, la frase natural es: «Retomamos mañana por la mañana.» Las dos personas se alejan del escritorio y la escena queda en pausa.
Funciona en ambos sentidos, sin justificaciones. Para saber cómo elegirla, lean la guía sobre la palabra de seguridad en un juego de rol.
Para arrancar: las frases
Frase de apertura (A): «Cierre la puerta al entrar. Tenemos un problema.»
Frases de A, quien dirige
- «¿Siempre se pone tan diligente después de las ocho de la noche?»
- «Muéstreme lo que preparó.»
- «Lo que está haciendo no es muy profesional. Siga.»
Frases de B, quien asiste
- «Hice horas extra. Todavía no las he declarado.»
- «Puedo quedarme hasta la hora que haga falta.»
- «Mi contrato tiene una cláusula sobre "otras funciones".»
Tres giros secretos
Cada quien elige uno y lo guarda en secreto:
- B fue reclutado por la competencia y se va mañana.
- A ya decidió darle el ascenso a otra persona.
- El personal de limpieza pasa en veinte minutos.
Para subir la tensión: A se levanta, rodea el escritorio y dice solamente: «Muéstreme.»
Después de la escena: conversarlo
Cuando el escritorio vuelva a ser un escritorio, conversen un rato. Tres preguntas bastan:
- ¿En qué dirección les gustó más la relación de poder?
- ¿Quieren conservar el trato de usted para otras escenas?
- ¿Qué gesto hizo que la escena cambiara de rumbo?
Para organizar esa charla, miren después de un juego de rol: balance y vuelta a la calma.
Para repetirlo de otra forma: inviertan la jerarquía, o jueguen la noche del retiro de empresa, cuando ya no están en la oficina.
Preguntas frecuentes
¿Hay que usar «usted» todo el tiempo?
No es obligatorio, pero el «usted» da al juego una distancia que se acorta con cada frase. Úsenlo si les gusta, y dejen de usarlo si estorba.
¿Y si alguno de los dos tiene un jefe real?
Inventen nombres, un sector y un cargo que no se parezcan a su vida. Así la escena queda claramente en la ficción.
¿Qué pasa si el juego se vuelve demasiado serio?
Pausen con la frase acordada. Un juego de poder solo funciona si ambos se sienten seguros para soltar el control.