Juego de rol de médico y paciente: cómo jugarlo en pareja
Una consulta de rutina, un consultorio en calma y una revisión que se vuelve cada vez más minuciosa. Jugar a médico y paciente es de los escenarios más fáciles de estrenar en pareja: el decorado cabe en una camisa blanca y una sábana, y el marco (una cita, indicaciones, un protocolo) le da a cada persona una razón natural para acercarse.
Aquí está todo para jugarlo esta noche: roles, intensidades, frases, giros secretos y preguntas para después. Tomen lo que les guste.
Un juego de rol es cosa de personas adultas a las que les apetece a las dos. Antes de empezar, acuerden la intensidad y una palabra para salir del juego.
¿No saben si su pareja tiene ganas de este escenario? Respondan cada quien en privado con la app Yes · No · Maybe: solo aparecen los escenarios que les atraen a los dos.
Por qué funciona este escenario
Casi todo el mundo conoce el guion de una consulta: quién pregunta, quién se deja revisar y en qué momento un gesto «profesional» empieza a ser otra cosa. No hay que inventar nada, solo desviarlo.
La tensión se sostiene sola por un contraste: una persona quiere ser profesional hasta el final y la otra hace lo posible por sacarla de ese papel. Y el mismo consultorio sirve para una noche tranquila o para llegar más lejos, si lo deciden juntos.
Los dos roles
Llamémoslos A y B. Quién interpreta a cada uno lo deciden ustedes, y pueden intercambiarse al terminar.
- A, quien atiende como médico o médica: llevar la revisión según las reglas, sin dejar ver nunca que le afecta.
- B, quien consulta como paciente: conseguir una revisión «completa», aunque tenga que inventar síntomas nuevos.
Si alguien se rinde demasiado pronto, la escena se desinfla: sostener el papel es la mitad de la diversión.
El decorado y los accesorios
Un cuarto bien iluminado y una sábana blanca sobre la cama o el sillón son suficientes. Para entrar en el papel ayudan:
- una camisa blanca o una bata;
- guantes;
- un estetoscopio, aunque sea de juguete;
- un block de recetas y una pluma.
Un detalle que cambia mucho: anuncien la cita con anticipación («Consulta a las 9 de la noche»). La espera ya es parte del juego.
Tres niveles de intensidad
Elijan el nivel antes de empezar, sabiendo que pueden cambiarlo sobre la marcha.
Suave
Auscultación, toma de pulso, manos frías y miradas incómodas. Se quedan en ropa interior. Todo ocurre en el contraste entre el tono clínico y lo que dicen los ojos.
Juguetona
«Desvístase, enseguida regreso.» La revisión baja centímetro a centímetro y quien hace de médico anota todo en voz alta.
Intensa
El médico o la médica receta un «tratamiento» y lo aplica en el acto. Durante los cuidados, la persona paciente no puede moverse. Este nivel solo tiene sentido si ambos han dicho que sí a este tipo de juego: háblenlo antes, no durante.
¿Están los dos de acuerdo?
Lo difícil de un juego de rol no es la escena, sino la propuesta. Decir «¿y si jugamos a médico y paciente?» cara a cara expone a un no que no se atreve a salir, o a un sí de cortesía que no es un sí.
En Yes · No · Maybe cada quien responde en privado a cada escenario: sí, no o quizás. La app solo muestra lo que les atrae a los dos. Nadie ve un no, nadie tiene que justificarse y un quizás se vuelve una invitación a conversar. El pack Roleplay reúne 45 escenarios así.
Elijan sus escenarios cada quien por su lado
El pack Roleplay de la app Yes · No · Maybe (iPhone y Android) les pide responder en privado. Solo ven los escenarios en los que coinciden, y luego deciden quién interpreta cada rol. Es una compra única premium, y su pareja lo aprovecha sin comprar nada.
La palabra para salir del juego
Antes de la primera frase, elijan una palabra o expresión que lo detenga todo, de verdad y sin discusión. Para este escenario, la más natural es: «Fin de la consulta.» Se levantan, se miran y deciden juntos si retoman o no.
Quien la dice no tiene que explicar por qué, y la otra persona no tiene por qué sentirse culpable. Para profundizar, lean nuestra guía sobre la palabra de seguridad en un juego de rol.
Para arrancar: las frases
Frase de apertura (A): «Siéntese. Dígame, ¿en qué puedo ayudarle hoy?»
Frases de A, quien atiende
- «Respire hondo. Otra vez. Más despacio.»
- «¿Le duele aquí? ¿Y aquí?»
- «Voy a tener que llevar la revisión un poco más lejos.»
Frases de B, quien consulta
- «Es difícil de describir, doctora o doctor. Tendría que verlo con sus propios ojos.»
- «Tiene las manos frías. ¿O seré yo quien tiene calor?»
- «¿De verdad esto está en el protocolo?»
No son un texto para recitar: sirven para dar el tono.
Tres giros secretos
Para reactivar la escena cuando se estanca, cada persona elige un giro sin decírselo a la otra:
- El síntoma es pura invención y habrá que defenderlo.
- No es la primera vez que B viene a consultar por «eso».
- La sala de espera está llena: hay que apurarse, y en silencio.
Para subir la tensión: B pone la mano sobre la de A durante la revisión y la guía. A puede aceptarlo o devolverla a su sitio y anotar «comportamiento inquieto».
Después de la escena: conversarlo
Una charla corta y tierna, sin análisis, basta. Tres preguntas:
- ¿Quién aguantó más tiempo en su papel sin ceder?
- El trato de usted y lo clínico, ¿los excitó o los frenó?
- ¿Hay algún gesto de la revisión que quieran conservar fuera del juego?
Para tener un marco, vean después de un juego de rol: balance y vuelta a la calma.
Para repetirlo de otra forma: inviertan los roles, o pasen a la visita a domicilio, donde quien atiende llega con su maletín y es B quien recibe.
Preguntas frecuentes
¿Hay que saber de medicina?
Para nada. Les bastan las frases que ya conocen de cualquier consulta.
¿Cuánto dura una escena?
Entre veinte minutos y una hora, según la intensidad. Dejen un rato después para aterrizar con calma.
¿Y si a alguien le da risa?
Es buena señal: la risa afloja los nervios. Retomen la escena o ríanse hasta el final.