Juego de rol de profesor y estudiante: guía para probar juntos
Una clase particular para remontar una nota desastrosa en un examen universitario. Quien enseña pone sus condiciones y quien estudia busca un atajo hacia el aprobado. Es uno de los escenarios más reconocibles, y también de los que más gusta personalizar: cada pareja tiene su idea de profesor estricto, su recuerdo de aula, su tono.
Aquí encuentran los roles, el decorado, tres intensidades, frases para arrancar, giros secretos y preguntas para conversar después.
Dos precisiones importantes. Primero, ambos personajes son personas adultas: se trata de una clase particular universitaria o de un curso para adultos, sin ningún contexto escolar de menores. Segundo, es un juego entre adultos que lo desean los dos; pónganse de acuerdo antes sobre la intensidad y la palabra que lo detiene.
¿No están seguros de que a su pareja le atraiga este escenario? Respondan cada quien en privado con la app Yes · No · Maybe: solo aparecen los escenarios que les interesan a ambos.
Por qué funciona este escenario
Tiene una estructura de intercambio muy clara: una pregunta, una respuesta, una recompensa o una consecuencia. Eso da al juego un ritmo propio sin que nadie tenga que dirigirlo, y permite pasar del humor al deseo con naturalidad.
Además, deja mucho espacio para el humor. Una interrogación oral de la que nadie sabe nada, una regla usada con fingida severidad o una mirada por encima de los lentes ya son medio juego. La complicidad entre ustedes termina de hacer el resto.
Los dos roles
Llamémoslos A y B. Se reparten como quieran y pueden intercambiar la próxima vez.
- A, la persona profesora: hacer trabajar a quien estudia y no regalar el aprobado a quien no lo ha ganado.
- B, la persona estudiante: sacar el mínimo necesario sin haber estudiado, buscando otra forma de convencer.
Recuerden que son adultos que se encuentran en un entorno universitario: dos personas con una cuenta pendiente sobre una nota.
El decorado y los accesorios
Un escritorio o la mesa de la cocina, una lámpara y algunos libros apilados. Para completar:
- lentes;
- camisa o ropa seria;
- una regla;
- un examen corregido en rojo;
- un pizarrón, o una hoja grande pegada a la pared.
Un buen detalle es preparar el examen de verdad, con tachaduras en rojo y una nota que dé pena.
Tres niveles de intensidad
La clase es suya: decidan el tono y ajústenlo sobre la marcha.
Suave
Interrogación oral, miradas por encima de los lentes y cada buena respuesta premiada con un beso.
Juguetona
Cada mala respuesta cuesta una prenda a B, y cada buena le quita una a la persona profesora.
Intensa
B debe quedarse en detención después de clase. El castigo sucede sobre el escritorio y la regla sirve para algo más que trazar líneas. Este nivel exige un sí explícito de los dos, hablado de antemano.
¿Están los dos de acuerdo?
Los escenarios con jerarquía despiertan reacciones muy distintas: a unos les divierte, a otros les incomoda, y a veces eso solo se descubre a medias. Preguntar cara a cara puede dar una respuesta de compromiso.
Con Yes · No · Maybe cada quien contesta por separado y en privado: sí, no o quizás. La app enseña únicamente los escenarios que les atraen a los dos, y nadie ve el no de la otra persona. Lo que tienen en común queda sobre la mesa; lo que no, simplemente no aparece. El pack Roleplay incluye 45 escenarios.
Elijan sus escenarios sin presión
El pack Roleplay de la app Yes · No · Maybe (iPhone y Android) les pide responder en privado. Solo ven los escenarios en común, y luego deciden quién interpreta cada rol. Es una compra única premium, y su pareja lo aprovecha sin comprar nada.
La palabra para salir del juego
El escenario ya trae una señal incorporada: «Suena la campana.» La clase termina, se cierran los libros y se vuelve a ser pareja. Cualquiera de los dos puede decirla en cualquier momento, sin dar razones.
Si quieren afinar su señal de salida, lean la guía sobre la palabra de seguridad en un juego de rol.
Para arrancar: las frases
Frase de apertura (A): «Siéntese. ¿Sabe por qué le pedí que viniera?»
Frases de A, la persona profesora
- «No abrió un libro en todo el semestre.»
- «Una nota se gana.»
- «Respuesta equivocada. Conoce la regla.»
Frases de B, la persona estudiante
- «Tiene que haber puntos extra en alguna parte.»
- «Me va mejor en lo oral.»
- «¿Podría explicármelo? Despacio.»
Es muy útil añadir un tema real de estudio, por ejemplo cualquier cosa que les guste. El conocimiento de ficción le da más textura a las preguntas.
Tres giros secretos
Cada quien elige uno sin decirlo:
- B robó el tema del examen de recuperación.
- A todavía no ha corregido el examen: la nota está por completo en sus manos.
- El decano o la decana puede entrar al despacho.
Para subir la tensión: A pone el examen y el bolígrafo rojo delante de B: «Escriba usted la nota que cree merecer. Y demuéstrelo.»
Después de la escena: conversarlo
Cierren los libros y hablen un momento. Alcanzan tres preguntas:
- La interrogación, ¿les resultó más divertida o más excitante?
- Recompensa o castigo, ¿cuál les gustó más?
- ¿Qué tema quieren estudiar la próxima vez?
Para tener un punto de apoyo, vean después de un juego de rol: balance y vuelta a la calma.
Para repetirlo de otra forma: inviertan los papeles, y que sea B quien da la clase mientras A tiene que aprenderlo todo.
Preguntas frecuentes
¿Los personajes son adultos?
Sí, siempre. El escenario es una clase particular universitaria o un curso para adultos, y así deben imaginarlo ambos. No hay contexto escolar de menores en este juego.
¿Hay que saber del tema que se enseña?
No. Elijan algo que les guste o que sepan los dos, y dejen que las preguntas sean más una excusa que un examen real.
¿Y si a una de las dos personas no le gusta que la evalúen?
Entonces cambien el formato: que las preguntas sean sobre gustos, no sobre conocimientos. O pasen a otro escenario donde nadie tenga que rendir cuentas.